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¿Una vez más sin Presupuestos y sin obras públicas? | Compañías

¿Una vez más sin Presupuestos y sin obras públicas? | Compañías

La consolidación fiscal de nuestras cuentas públicas ha frenado la inversión pública, cuya reducción en los últimos ocho años ha representado el 55% del ajuste total realizado en el gasto público. Si en 2007 la inversión representó el 4% del PIB y el 12% del gasto público total, hoy esta relación no alcanza el nivel del 5%. Esto ha colocado nuestro nivel de inversión pública en infraestructura en niveles de hace 23 años, representando la proporción más baja de inversión al PIB (1.9%) de todas nuestras series estadísticas.

Si nos atenemos a los grandes proveedores de infraestructura (Ministerio de Desarrollo y Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, sus agencias, entidades públicas, empresas y sociedades) la inversión realizada es del 0,6% del PIB, nivel mínimo en la serie histórica disponible desde 1995 (2% en 2009)

Es una cifra escandalosa que también tiene un tremendo impacto en el estado de la infraestructura. Por primera vez estamos perdiendo acciones de capital público, que no había sucedido en el pasado. La evolución del stock de capital público desde 2009 contrasta completamente con lo que ocurrió en años anteriores.

Para el total nacional, de 2000 a 2009 el capital público aumentó a una tasa anual de casi 4%, frente al 0,3% de 2009 a 2013 y ya era negativo en nueve Comunidades Autónomas (según datos de la Fundación BBVA) .

La Comisión Europea, en su último informe anual sobre las finanzas de los países de la zona euro, alerta a España de que "existe preocupación por el nivel de inversión históricamente bajo de sus autoridades territoriales" (1,3% del PIB en 2016). El gobierno central también redujo el desembolso de estos elementos en un 10,9%, y la Comisión Europea advierte que el 1,9% del PIB de inversión pública registrado por España en 2016 está por debajo de la media europea del 2%. , 6%.

Esta caída en la inversión, en palabras de Bruselas, "puede condicionar la capacidad de convergencia entre regiones" y debe agregarse que puede comprometer seriamente la calidad de los servicios prestados y la competitividad del país.

La industria de la construcción de obras públicas se encuentra actualmente en una situación insostenible, con un peso en el conjunto de la economía española en nada acorde con su potencial para impulsar la actividad económica y el empleo, por lo que llama la atención que con los niveles de crecimiento económico logrado en los últimos tres años, la estructura presupuestaria continúa perseverando sustancialmente contra la inversión pública.

La construcción, las infraestructuras y la construcción son el sector productivo con mayor capacidad de generación económica. Cada euro de inversión en infraestructura casi duplica su valor en actividad (1,92 euros); y es el sector que más rápido e intensamente crea empleo, porque por cada millón de euros invertidos en infraestructura se genera un promedio de 14 empleos directos e indirectos, esta cifra es mucho mayor cuando hablamos de construcción; y su rendimiento fiscal excede el 50% a través de impuestos, tarifas y contribuciones.

Por lo tanto, debemos insistir en que la inversión pública para el equilibrio fiscal es un activo y no debe considerarse simplemente como el consumo y que la construcción frente a las familias es la que mejor permeabiliza el crecimiento económico.

En el ejercicio anterior nos encontramos con algunos Presupuestos Generales del Estado que en el conjunto de las partes de inversión del Ministerio de Desarrollo y el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente representaron una reducción del 22% con respecto a 2016, disminución debido a las obligaciones no ejecutadas en ese año y no acumuladas al nuevo presupuesto, todas favorecidas por la demora en la configuración del Gobierno y por lo tanto en el procesamiento de los Presupuestos en las Cortes Generales.

Ciertamente, no cumplir con la ejecución del presupuesto tiene consecuencias para los servicios públicos yd Las obligaciones contraídas deben ser restauradas.

Hoy estamos en una situación similar porque los presupuestos de 2018 no han comenzado a procesarse dentro del plazo apropiado y una alarma de extensión de los existentes y un nuevo impacto pesa sobre ellos perniciosa acerca de la inversión pública, una vez más poniendo en riesgo, un gasto que beneficia al país en su conjunto, a través de su promoción del PIB, la calidad de las infraestructuras y la generación de empleo calificado.

El tiempo para mejorar la inversión productiva También es ideal debido a la sólida recuperación.

Perder esta oportunidad tendrá consecuencias para la economía, la calidad de los servicios y el bienestar de los ciudadanos.

Juan Lazcano Acedo es presidente de la Confederación Nacional de la Construcción

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