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Por qué un impuesto Tobin no arreglará las pensiones | Compañías

Por qué un impuesto Tobin no arreglará las pensiones | Compañías

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Que el sistema público de pensiones tiene problemas de viabilidad es algo evidente al ver la velocidad con que el fondo de reserva de la Seguridad Social se ha evaporado, o el hecho de que en los últimos meses ha sido necesario recurrir a un préstamo cobrado a el Presupuesto General del Estado para pagar las pensiones. Lamentablemente, no es un problema coyuntural sino estructural, en vista de la evolución de variables como la esperanza de vida o la relación de dependencia (relación entre trabajadores cotizados y pensionistas). Por lo tanto, dado que el problema es estructural, la solución requiere una reforma estructural.

La propuesta lanzada esta semana por el líder del PSOE, Pedro Sánchez, de que los bancos paguen un recargo sobre el impuesto de sociedades ] del 8% para ayudar a corregir el déficit de la Seguridad Social no es precisamente una solución coyuntural al déficit de la pensión sistema. El sector bancario no tiene nada que ver con los graves problemas de viabilidad del sistema público de pensiones. Se debe exigir a los bancos que realicen eficaz y eficientemente su trabajo de intermediación, que consiste en vincular los ahorros de los depositantes a los prestatarios & # 39; necesidades de inversión. Y que paga sus impuestos, como cualquier otra compañía en la economía, pero sin penalizarlo con un recargo adicional de una manera discriminatoria que, al final, de otra manera, apoyaríamos a los ciudadanos.

A la propuesta del impuesto más alto sobre los bancos se agrega un tributo a las transacciones financieras . Esta última propuesta no es nueva, y mucho menos, ya que el llamado impuesto Tobin se está discutiendo a nivel europeo durante muchos años. Es a nivel internacional, y no a nivel nacional, donde debe analizarse esa cuestión, ya que si hubiera diferencias nacionales en el tratamiento fiscal de las operaciones financieras, eso deslocalizaría los ahorros.

La medida del impuesto adicional sobre los bancos puede sonar bien en una parte del electorado, atrayendo así los votos. Una parte de la sociedad ha sufrido en carne propia el costo de la grave crisis bancaria que hemos sufrido en España y que se espera que le cueste al contribuyente alrededor de 44.000 millones de euros al final.

Debemos agregar las pérdidas privadas que han sufrido los accionistas, los titulares de cuotas participativas preferidas y subordinadas etc. Y si también unimos otros factores, como las cláusulas de las cláusulas suelo, la comercialización no transparente de productos bancarios, etc., se entiende que los bancos están endemoniados, que su imagen no atraviesa su mejor momento y que muchos demandan que paguen por ello. los pecados cometidos

Pero es importante tener en cuenta que con el sacrificio del contribuyente, los depositantes han sido rescatados, que habrían perdido mucho más que la cifra antes mencionada en caso de que no se hubiera otorgado ayuda pública.

Imponer a la banca un recargo fiscal adicional no es la solución al problema de las pensiones . La banca en este momento tiene un problema de viabilidad, con una rentabilidad inferior a lo que cuesta reunir capital y eso se explica porque compite en un entorno hostil caracterizado por los bajos tipos de interés impuestos por la política monetaria del BCE, la presión de la regulación ( que requiere una gran cantidad de capital que es costoso de obtener) y el alto volumen de activos problemáticos que ha heredado de la crisis.

Por estas y otras razones, el negocio bancario en España tiene un rendimiento muy bajo sobre el capital (2.7% en 2016, esta cifra está influenciada por las pérdidas de Popular), por lo que un nuevo impuesto reduciría esta baja rentabilidad incluso promover. En 2016, el beneficio antes de impuestos de las entidades de depósito españolas fue de 6.716 millones de euros, por lo que restar 1.000 millones con el nuevo impuesto es un golpe cuando la futura viabilidad del negocio bancario requiere aumentar su rentabilidad.

¿Qué consecuencias podría tener gravar aún más bancos con más impuestos? Como es lógico, el banco trataría de pasar el impuesto a los clientes en forma de mayores tasas de interés sobre los préstamos, una menor remuneración de los depósitos y tarifas más altas. Por lo tanto, los ahorradores e inversores perderían y, por lo tanto, el crecimiento económico del país.

Lo que este país necesita son reformas estructurales que resuelvan los problemas a largo plazo de nuestra economía (como la baja productividad, que requiere una mayor inversión en I + D, educación, etc.), y dos de ellos son de baja recaudación tributaria (el peso de los ingresos públicos en el PIB se sitúa en España muy por debajo de los países desarrollados) y la viabilidad del sistema de pensiones.

No pongamos más parches con las medidas a corto plazo (como un descuento reciente en 2015 del IRPF en un momento de graves problemas de déficit y endeudamiento público, esto para imponer un impuesto a los bancos es, para mí, uno más que no resuelve el problema subyacente.

La agenda de reforma estructural de este país ha estado paralizada por demasiado tiempo (en gran parte porque el problema de Cataluña lo ha engullido todo), y es el crecimiento de y el bienestar a largo plazo, aquellos que pagarán las consecuencias. Cuando me propuse reanudar la agenda de reformas, propongo dos, el sistema fiscal y el de pensiones, pero no con parches, sino con reformas reales. Por otro lado, dejamos los bancos solos ahora que el crédito se está recuperando en buenas condiciones para los inversores, y lo que es necesario para crear riqueza y empleo.

Joaquín Maudos es profesor de Economía de la Universidad de Valencia, subdirector de IVIE y colaborador de Cunef

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